El precio que pagará Olga, de 16 años, por llegar a Estados Unidos le costará toda la vida. Se llama Claudia Bárbara y pesó poco más de seis libras la tarde que nació en el baño de la casa compartida por cuatro familias, en Santa María, California. Y es producto de la violación que la joven guerrerense sufrió por parte de su cuñado Pánfilo, 26, marido de su hermana Teresa, 18, en una de las siete veces que la familia trató de cruzar la frontera por el desierto de Arizona. Madre e hija fueron llevadas al Hospital Marian de esa ciudad. Y la noche en que serían dadas de alta Olga esperaba a que llegara su padre Juan, 41, con un par de traductoras para llenar las formas requeridas por el hospital. Padre e hija apenas balbucean español. Una de las mujeres traduciría del mixteco al español. La otra, del español al inglés.
La Partida
Como Juan tiene cinco hijos más allá en México de 13, 12, 10, 8 y 6 años de edad, a quienes cuidan los padres de éste, decidió que sus dos hijas mayores --Teresa y Olga, en ese momento de 15-- se vinieran a piscar fresa para ayudar a la familia en México, pues no tienen "ni para la comida".
Llegarían a Santa María, donde Juan y su esposa Petra viven desde hace tres años. La pareja tiene una hija más de un año tres meses, nacida en Santa María. Así, Pánfilo, Teresa y Olga salieron de Gurrero el 15 de enero. Les cobrarían $1,000 "por pasar" a cada uno.
Con el hablar apurado, Olga relata en mixtco a la traductora que salieron caminando de Tijuana y tradaron seis día en llegar a Arizona. Entonces trataron de cruzar por el desierto. Seis Veces los detuvo "la migra". Y hasta la séptima pasaron. En una de esas veces Pánfilo "la agarró" en el monte, cuando todos dormían. Dice que su cuñad la amenazó y le dijo que no gritara. La quinceañera estaba en shock y no pudo pronunciar palabra. Su silencio sobre el nombre del padre de la criatura duró hasta la noche en que los paramédicos la llevaron al hospital para reconocimiento médico a ella y a la recién nacida. Entonces Juan supo que su yerno era el padre de esta su otra nieta.
Más aun. Desde su llegada a Santa María, los tres recién emigrados vivieron con Lucio, Petra y su niña. Siete personas en un cuarto de cuatro por cuatro metros en el área mexicana llamada "Tijuanita". Teresa y Pánfilo se mudaron a otro cuarto tres días antes de que Olga diera a luz.
La Huída
Enterada de que su marido era el padre de su sobrina, Teresa visitó a Olga en el hospital y le recriminó el querer meter a la cárcel a su marido, que entonces quién mantendría a sus dos hijas. Y dicen que hasta el mimo Panfilo anduvo rondando el hospital.
Lo cierto es que Pánfilo fue alertado por sus amigos de que Olga y Juan irían a la estación de policía a denunciar la violación. Y estaban ahí cuando Pánfilo llamó a Juan a su celular y le reclamó por qué quería meterlo a la cárcel. Juan no terminó la discusión porque se quedó sin batería y las traductoras necesitaban información.
Y es que la operadora que contesta el teléfono rojo del lobby les dijo que la víctima tenía que ir a declarar. Así que tuvieron que llamar para que llevaran a Olga a la estación de policía, sin importar que estuviera recién parida. Ella llegó temblando de frío.
El policía que hizo el interrogatorio hablaba medio mocho el español, pero se daba a entender, así que sólo se quedó con la traductora de mixteco, quien tuvo que explicarlo todo, a golpes y tropiezos. Mas lo único que se levantó fue un reporte para enviarlo a Arizona, donde se dice que el delito fue cometido. Necesitarían pruebas de DNA para probar que la niña era de Pánfilo. No detendrían a Pánfilo porque necesitaban pruebas de haber violado a la menor.
Hasta el mismo jefe de policía, Danny Macagni, explicaría, "Los criminales tienen derechos estatales, federales y locaes. No podemos arrestarlo porque no es nuestra jurisdicción. Es inocente hasta que se demuestre que es culpable. Si hizo lo que dicen que hizo a esta joven, tene que ir a prisión. Si está registrado por inmigración, podría ser detenido. Pero es difícil tratar de identificar a gente que no está registrada, que ni se sdabe que existe".
De cualquier modo Pánfilo "se peló" esa misma noche con su mujer y sus dos hijas. Nadie sabe dónde. Y hasta la fecha no se sabe nada de ellos.
El Pan Nuestro...
Vestida con una larga falda floreada, una playera color naranja y huaraches, la delgada cara de Olga resalta más por su negra, gruesa y larga trenza. Amamanta a su beba. Luego la deposita en un moisés de encaje azul que le regaló su compañera de cuarto del hospital. Juan está sentado en una pequeña lonchera de plástico azul. Su mujer está amonada en el piso. Viven en ese cuarto desde hace nueve meses, y pagan $140 por cada adulto --los niños viven gratis. La casa tiene tres habitaciones más, todas habitadas por diferentes familias.
Por cama tienen dos colchones, uno encima del otro, que separan y extienden en la alfombra cuando se van a dormir. No tienen sábanas, sólo dos cobijas de peluche barato. Junto a la pared de la entrada, a la derecha, una nesa pequeña sostiene un televisor a colores de 17 pulgadas; un pequeño y amarillento horno de microhondas y unos cuantos trastes para comida.
Padre e hija platican que llevaron a Claudia Bárbara al médico para que la vacunaran. Tiene cita hasta dentro de dos meses. Ella tiene derechos porque es ciudadana norteamericana. Olga también debe ir al médico. Ese es otro cantar. Pero al menos pude recibir leche, huevos, queso, cereal, frijoles y lentejas, porque amamanta a su beba.
Juan pisca fresas. A veces sólo cinco o cuatro horas al día. Lo poco que gana es para pagar la renta. Petra trabaja dos días a la semana, también en la fresa. Olga cuida entonces a su hermanita. Nada se sabe de Pánfilo. No contesta su celular. Tampoco se sabe nada de Teresa.
Por habrer sido violada de "este lado", Olga podría obtener una visa U, otorgada a víctimas de crimenes violentos en territorio estadunidense, que le permitiría trabajar legalmente hasta por tres años. Después de eso, inmigración decide si otorga la residencia permanente a las víctimas.
Ahora todo queda en manos de Dios y de las buenas almas que ayuden a Olga y a su recién nacida.

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